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Elecciones PASO: La magia de los números y la salud de la ideología

16/08/2011

Después de que tanto se hablara del “voto cruzado“, yo sostengo que la gran ganadora de estas elecciones fue la ideología, y que el voto cruzado no fue más que un mito, una excusa de mal pagador de las encuestadoras que se cansaron de pifiar.
¿Cómo podemos comprobar esto? Muy simple, con los números de las tres elecciones que hubo este año en la CABA, y recordando que el padrón de este distrito cuenta con 2.491.166 votantes habilitados para votar.

Entre paréntesis el % sobre el padrón.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx 1° vuelta                                 2° vuelta                                 PASO
Participación                1.819.300 (73,03%)           1.791.200 (71,90%)          1.911.827 (77,16%)
Nulos & Blancos                 41.800 (1,67%)                    94.640 (3,80%)                  61.246 (2,45%)
Filmus                                    495.339 (19,88%)                606.126 (24,33%)
Pino                                          227.863 (9,14%)
Macri                                       836.608 (33,58%)            1.090.389 (43,77%)
Cristina                                                                                                                                        559.397 (22,97%)
Binner                                                                                                                                          265.302 (10,64%)
Garcas (Cabezón, RS, Alfonso, Desquiciada)                                                    922.014 (37,01%)

Como se ve a simple vista, quienes votaron garca en la elección local, votaron garca en la elección nacional, y si no hubo un garca como ganador de la PASO en la CABA, fue solo porque no se pusieron de acuerdo en cuál era el garca más adecuado, acuerdo que sí existió para la elección local. Para la 2° vuelta Filmus ganó solo a una mitad del electorado de Pino, mientras gran parte del resto no fue a votar o anuló su voto. O sea, el voto esquizo, con furor, llegó al 5% del padrón, y solo en la 2° vuelta de CABA.
(Aclaración: interpreto los votos a CFK, PSur y FAP como pertenecientes al mismo arco ideológico.)

¿Qué quiero decir con esto? Pues que AFORTUNADAMENTE las ideologías gozan de excelente salud, reflexionen sobre ella o no lxs votantes. Y es por eso que las alianzas engendro no sirvieron para nada (afortunadamente), y que la “opo” cometió un gravísimo error al subirse al tren de Clarín pretendiendo armar ese “frente unificado” bolsa de gatos (que nunca sucedió). Para el grupo Clarín, al ser una corporación, realmente no importa la ideología: a ellos les da igual el gobierno que haya, en tanto y en cuanto gobiernen en favor de sus intereses implícita o explícitamente. Pero por suerte no parece ser así para el común de los mortales, que todavía esperan que las alianzas tengan alguna lógica.

En ese sentido, es una suerte que Duhalde, De Narváez, Macri y Rodríguez Saá no se hayan puesto de acuerdo. Creo que si lo hubieran hecho hoy tendríamos otros números.

Igualmente, y por el contrario, es una desgracia que Pino y Alfonsín hayan hecho las boludeces que hicieron en los últimos tres años (y, ya que estamos, también lo es que Carrió se haya desquiciado tanto). Si se hubieran juntado, hoy quizás tendríamos como principal opositor a un frente con propuestas hasta incluso razonables.

Las bengalas, la seguridad y el rol del Estado

12/05/2011

Bengalas

Desde Cromañon que hay algo que me molesta mucho, y no podía llegar a identificar exactamente qué era. Primero me chocó el amarillismo y sensacionalismo barato con que los medios hegemónicos decidieron concentrar todas las coberturas en el dolor, odio, resentimiento y ansias de venganza de los familiares de las víctimas. Me molestó el circo romano que aullaba pidiendo que el César bajara el pulgar a todas las cabezas de turco que pudieron encontrar. Me indignó la destitución injustificada, sucia y hartera de Ibarra (con la complicidad abyecta de la izquierda en pleno). Y me irritó sobremanera la hipocresía mayúscula de una sociedad entera que se rasgaba las vestiduras porque las cosas fueran como eran. Repasemos un poco:

* El lugar tenía mucha más gente de la que debía tener. Señores, desde al menos mediados de los ’80 se consideraba (y yo misma lo dije más de una vez) que si un lugar no estaba a reventar literalmente era un fiasco, un fracaso y un aburrimiento. Esa noción comenzó a revertirse recién después de los 194 muertos.

* La salida de emergencia estaba cerrada desde afuera con candado. Un despropósito, por supuesto, pero avalado por la otra concepción (aun vigente) que supone que los negros de mierda se van a colar, y entonces tenés que inhabilitar toda otra abertura que facilite esa “estafa”. Lógica que también se aplica para el 40% de los hogares argentinos: aquellos en los que pusieron reja hasta en el inodoro, puertas blindadas con otra reja con llave a continuación y alarmas que se activan con las polillas nocturnas. Dígame, señora-señor que ha convertido su hogar en un búnker fortificado, ¿tiene usted matafuegos en su casa? Si hay un incendio, ¿cuánto tarda en abrir puertas y rejas para poder escapar? Sus instalaciones de gas y electricidad, ¿están absolutamente en regla? Las medidas supuestamente necesarias para alcanzar una pretendida “seguridad” son, muchas veces, contradictorias entre sí, o extremadamente caras, o insufriblemente incómodas.

* Ingresaron y prendieron bengalas dentro del lugar. Caramba, las bengalas se comenzaron a usar desde principios de los ’80. Y hasta poco tiempo antes de Cromañon los relatores (sobre todo de fútbol) alababan el marco “imponente” que aportaban al espectáculo. Todos los que hemos ido a recitales sabíamos (y sabemos, aunque muchos se hagan ahora los sotas) que el uso de bengalas tenía riesgos y nos cuidábamos de alejarnos del pelandrún que las prendía, pero también admirábamos el clima y escena que creaban. Eran, ciertamente, parte de una liturgia, aunque más de uno hubiera ya resultado herido, no solo por las bengalas, sino también por treparse a cualquier lado, tirarse desde el escenario, meterse donde no debía, etc.

* Los músicos tendrían que haber controlado al público. Esa es una de las afirmaciones más estúpidas que escuché en toda mi vida. ¿Desde cuándo se supone el artista es un conductor de masas? ¿Acaso suponen que los músicos son profetas/mesías a los que el público obedece ciegamente? Es una afirmación que esconde un profundo desdén por el público rock, hermanada con sentencias como “van por el chori y la coca”, “voto de baja calidad”, “votan el escudito”, etc, etc, etc. Por supuesto, este asunto tiene también su costado gorila-xenofóbico, pero no es el aspecto que me interesa destacar. Entonces, simplemente afirmo que no hay ningún público en la Argentina que le vaya a hacer ciegamente caso a lo que diga un artista. Los Redondos han frenado recitales porque 10 estúpidos estaban trepados a la parrilla de luces sobre el escenario (unos 20 o 30 metros de altura), con lluvia. No solo los estúpidos no se bajaron, sino que tuvieron que reanudar la actuación ante la sublevación del resto del público que razonaba “que estos idiotas se mueran, yo quiero el show”.

Y la última, y es la que efectivamente me revuelve las tripas:

* El Estado, la organización, o alguien (quien sea, pero algún otro que no sea yo) tiene que GARANTIZAR la ABSOLUTA SEGURIDAD. Y acá hablamos de una “seguridad” muy amplia y acomodaticiamente entendida. Porque el foco hoy está puesto en las bengalas (“¡que prohíban las bengalas!”), pero podría estar puesto en cualquier otra cosa: desodorantes, porque podrían usarse como lanzallamas; llaves, zapatos, cinturones, porque pueden ser usados como objetos contundentes o cortante; talco, porque podría ser ántrax; y así hasta donde quiera la imaginación llegar. Pero esto es extremadamente acomodaticio porque lo cierto, concreto y comprobable es que la principal causa de muerte (¿de inseguridad?) en Argentina son… los accidentes de tránsito. Sin embargo, a nadie escuché pidiendo que prohíban los autos… ¡ni siquiera piden exámenes más estrictos para las licencias de conducir! Entonces… ¿en qué quedamos?

A mi humilde entender, quedamos en que cuando no le puedo echar la culpa a otro la culpa la tiene ¡el Estado! (el viejo “piove, governo ladro”). ¿Y por qué no le podían echar la culpa a nadie? Porque, en mi opinión, todas y cada una de las 194 víctimas (y sus padres, en el caso de los menores), son co-responsables de la tragedia (vieron que el lugar estaba hasta las manos, vieron que no había salidas, que había pirotecnia, etc, etc. Y eligieron quedarse). Pero esto es algo que muy pocos están dispuestos a asumir. Casi nadie, ni siquiera los liberales ortodoxos que tanto exaltan al individuo, están dispuestos a asumir que, en muchos aspectos, son los individuos los únicos responsables de sí mismos.

¿Cuál es el alcance de esta afirmación? Simple: el Estado debe garantizar el pleno ejercicio y goce de los derechos (civiles, políticos, sociales, culturales, económicos…) para todos y todas. Punto. Nunca más ni nunca menos que eso. Es decir que el Estado debe garantizar educación, salud, igualdad de oportunidades, trabajo, vivienda digna, alimentación… Pero el Estado NO debe decirme cómo tengo que vivir, ni a qué lugares tengo que ir, ni cómo me tengo vestir, o pensar, o hablar… Es decir: el Estado NO es mi papá o mi mamá. NO quiero un Estado paternalista. Como adulta tengo que ser consciente de mis obligaciones y de las consecuencias de mis actos. Si cometo un delito sé que hay posibilidades de que vaya a la cárcel; si voy a 180 km/h pueden ponerme una multa, y también me puedo matar o matar a otros.

El Estado debe garantizar ciertas condiciones mínimas de seguridad (por supuesto, todas las que involucran a los aparatos represivos del Estado), y proponer y sancionar marcos legales claros en los que se tipifiquen las conductas delictivas, las sanciones, etc. También debe promover la sensibilización y concientización de la población, incluir estos contenidos en sus espacios educativos, realizar campañas de promoción, regular y controlar los espacios que le competen… y todo eso ya es mucho. Pero si se sigue por este camino “lloricón” van a terminar pidiendo que el Estado vaya y audite las heces de cada ciudadano para controlar que tenga buena digestión. El ejemplo mayúsculo de este despropósito es que el suicidio sea considerado un delito, ¡el suicidio! ¡decisión personal si las hay!

En resumidas cuentas, creo que es hora de que como sociedad asumamos la responsabilidad que nos corresponde y dejemos de pedirle la escupidera permanentemente al Estado, sobre todo cuando la oposición se cansa de decir que son tiranos y fachistas, y al mismo tiempo le exigen que controle más todo. Como sociedad es a todos y cada uno de nosotros a los que nos corresponde hacernos cargo de nuestra seguridad diaria individual, tomando las decisiones responsablemente y asumiendo los riesgos que consideramos que vale la pena asumir y no otros.

Y tampoco seamos tan inocentes y cagones: Vivir solo cuesta vida.

PD: en el caso del muerto en el recital de La Renga no hay nada que discutir, el pibe que tiró la bengala es el autor material de un homicidio culposo y tiene que ir en cana. Yo me baso en Cromañon porque en ese caso el único que no está condenado es el autor material del hecho: la “ira popular” reemplazó al responsable con los otros cabeza de turco que encontró (Callejeros).

Adam Smith, paladin de los liberales (textuales)

30/04/2011

Extractos textuales del libro “La riqueza de las naciones”. Me da fiaca traducir todo, pero básicamente lo que afirma es que el mercado todo lo regula (él solito). Por ejemplo, la mano de obra: cuando hay puestos de trabajo disponibles hay que incentivar a los pobres para que tengan hijos. Cuando todos esos puestos se cubran, la mano de obra que sobra, se morirá o será destruida, y listo. ¡Qué tanto problema!

Every species of animals naturally multiplies in proportion to the means of their subsistence, and no species can ever multiply beyond it. But in civilised society it is only among the inferior ranks of people that the scantiness of subsistence can set limits to the further multiplication of the human species; and it can do so in no other way than by destroying a great part of the children which their fruitful marriages produce.

The liberal reward of labour, by enabling them to provide better for their children, and consequently to bring up a greater number, naturally tends to widen and extend those limits. It deserves to be remarked, too, that it necessarily does this as nearly as possible in the proportion which the demand for labour requires. If this demand is continually increasing, the reward of labour must necessarily encourage in such a manner the marriage and multiplication of labourers, as may enable them to supply that continually increasing demand by a continually increasing population. If the reward should at any time be less than what was requisite for this purpose, the deficiency of hands would soon raise it; and if it should at any time be more, their excessive multiplication would soon lower it to this necessary rate. The market would be so much understocked with labour in the one case, and so much overstocked in the other, as would soon force back its price to that proper rate which the circumstances of the society required. It is in this manner that the demand for men, like that for any other commodity, necessarily regulates the production of men; quickens it when it goes on too slowly, and stops it when it advances too fast.

Cita bibliográfica:

Smith, Adam. An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Book I. Chapter 8: Of the Wages of Labour.

Link: http://en.wikisource.org/wiki/The_Wealth_of_Nations/Book_I/Chapter_8

Los dictadores, Egipto y la Revolución

19/02/2011

El uso arbitrario y a conveniencia del término “dictador” me irrita mucho. Según los liberales, Chávez es un dictador porque es “autoritario”, pero Bush es un ejemplo de manejo democrático; Cuba es una dictadura porque hay partido único, pero Egipto es un aliado y amigo estratégico; USA tiene la democracia perfecta, pero allí vota menos del 30% de la población (y asesinaron a tres presidentes).
¿Y cuáles son los parámetros para medir el grado de “autoritarismo” de un presidente? Usan el término discrecionalmente según les guste o no el mandatario/a en cuestión. Y en realidad lo que deberían decir es que lo que les molesta no son los modos del gobernante, sino que aplica políticas de equidad y justicia social.
Hace más de 20 años que no se usa el término “dictador” para referirse a un gobernante de derecha. A Mubarak, por ejemplo, jamás le dijeron dictador porque era un chupamedias de USA. El sistema electoral en Egipto es exactamente igual al de Cuba (partido único), pero a Egipto USA jamás le hizo un bloqueo, porque Egipto es un alumno obediente, aplicador compulsivo de las recetas neoliberales del FMI.
(Al respecto, es interesante la contratapa de Página/12 del 19/02/11 de Sandra Russo.)
Los medios hegemónicos (y sus repetidores compulsivos) unos hipócritas: se rasgan las vestiduras en nombre de un supuesto amor a la democracia, cuando en realidad lo que los horroriza es que les toquen la quintita y que los negros vayan al Conrad.

Pero, además, quiero agregar que todas estas apreciaciones sobre la libertad y la calidad vida (¿o calidad de consumo?) son hechas desde la óptica sesgada de la clase media.
Si en Cuba no hubiera comunismo las personas no serían “pobres con internet” o pobres con la libertad de viajar al exterior. Serían como la inmensa mayoría de los pobres de América Latina: desahuciados, seres esperando morir por desnutrición y enfermedades evitables, sirviendo de mano obra esclava en las multinacionales, de juguetes sexuales de los poderosos o de conejitos de india para los laboratorios. Si se sale un poco del tupper podemos ver que el verdadero logro de la Revolución Cubana fue eliminar la desnutrición, los muertos de hambre, los muertos por enfermedades evitables. En síntesis, terminar con la desigualdad.
La Revolución no es para beneficiar a los medio pelo como nosotros, y mucho menos a los oligarcas. La Revolución existe para terminar con casos como los de Salta o Tucumán, con los muertos por Chagas o Cólera, con los pobres endémicos por analfabetismo consuetudinario. Si se aplicara hoy en Argentina ese sistema las clases medias y altas perderían seguramente mucho, no hay duda. Pero los millones de excluidos y olvidados del sistema ganarían mucho más: ganarían dignidad y vida. Y, personalmente, yo creo que eso vale pena. Firmo donde sea el cambio de las cremas importadas por comida para todos; el cambio de comer lo que se me ocurra por una salud de calidad para todos; el cambio de el home theater por una educación de calidad para todos…
Por supuesto que esas medidas se oponen quienes se verían desfavorecidos (que son los favorecidos actuales del sistema capitalista). Y en la lógica perversa del sistema solo ese grupo de privilegiados es escuchado, y se convierten en la voz única disfrazada de un confuso colectivo “la gente”, que ignora flagrantemente a los millones que sí apoyan y acuerdan con la revolución y sus aliados (p. e., el 60% que vota a Chávez en Venezuela, el 50% que apoya a Cristina acá…). Las chicanas preferidas para atacar a los sistemas más de izquierda son las del dictador y la de la corrupción. ¡Cómo si la corrupción no fuera un problema generalizado mundial! Afecta tanto a los sectores públicos como privados en el mundo entero, sin embargo solo se la señala cuando se la encuentra en los estados que no son de derecha. El caso típico es el endiosamiento de las privatizaciones con el argumento de una supuesta ineficiencia y corrupción de las empresas del Estado, mito perimido por la experiencia de los ’90, que demostró que las empresas privatizadas funcionan igual de mal, con más corrupción, por un precio mayor y con menos derecho al reclamo.
Creo que, a la hora de evaluar proyectos de país, es necesario romper con el individualismo, y asumir que mientras haya excluidos en el sistema no podremos tener un mundo mejor.

“Me acordé”, por REP

01/10/2009
REP_Meacordé

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[Fuente]

Entrevista a Diego Capusotto y link para descargar el primer programa

01/09/2009

[Esta entrevista, realizada por Diego Rojas, fue publicada en la revista Veintitrés. El lunes 31-08-09 Diego Capusotto volvió a la pantalla de Canal 7 con su existosísimo Peter Capusotto y sus videos. En este link pueden descargar el primer programa de esta nueva temporada, tomada de Lo Mejor de los Medios.]

Encarna el humor subversivo que enfrenta a la corporación mediática. Sagaz crítico de la realidad, se burla de los popes del rock y de la pompa setentista. Se declara más cerca del oficialismo que de la oposición. El fútbol, la nueva Ley de Medios y la marihuana, en la óptica de un hombre que no se deja ganar por el discurso del miedo.

Ahí estaba él, sentadito con su pulóver de lana en medio del salón Libertador del Sheraton Hotel durante la noche de entrega de los premios Martín Fierro. Las estrellas televisivas desfilaban sobre la alfombra roja, en plena exhibición de los atuendos creados por los diseñadores de moda y en brindis festivo y ostensible. Él, ahí: sentado con su pulovercito hippie. Hasta que anunciaron el premio al mejor programa cómico y Diego Capusotto se levantó de la mesa junto a Pedro Saborido, subió al podio, levantó la estatuilla y propuso: “Que disfruten del sueño”. Acababa de recibir un reconocimiento más a su trabajo, el mismo que lo convierte, según las palabras de Horacio González, sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, en el principal crítico cultural de nuestra época. No se había sacado el pulovercito.

Capusotto, el humorista más potente de los últimos tiempos, es un fenómeno de masas incorporado definitivamente al imaginario social argentino. Sus creaciones se difunden no sólo a través de la televisión (donde a partir del lunes presenta en Canal 7 una nueva temporada de Peter Capusotto y sus videos) o la radio (donde continúa su programa Lucy en el cielo con Capusottos, en la Rock & Pop), sino que se replican en la Web, mediante las filmaciones que se cuelgan en YouTube y que luego se reenvían por e-mail al infinito. Pese a cierto prejuicio que sólo atribuye masividad al humor liviano, sus personajes, que se burlan de los popes del rock y de la pompa setentista, también interpelan a la realidad política con una sagacidad que ya quisieran los más renombrados analistas.

El segmento radial “Hasta cuándo” es la más brutal denuncia del accionar de los medios en la generación de un estado de paranoia, una parodia de la cadena nacional de malas noticias –a la vez que señala cómo una parte de la población se suma entusiasta a esta visión catastrófica de las cosas–. Una estrategia que usa la corporación mediática y que sólo beneficia a la derecha, que suma así adeptos a sus argumentos. La recién presentada Ley de Medios apunta a desmontar esa percepción monolítica de la realidad y quizá permita una apertura de discursos. Eso entusiasma a Capusotto que, dice, está más cerca del oficialismo que de la oposición.

Su prepotencia de trabajo, sumada a un talento desmesurado, redundan en un reconocimiento social que se mide con la vara más exacta: los dichos de sus personajes se transforman en latiguillos usados en el habla cotidiana. Esa es la más maravillosa música a la que un artista popular puede aspirar.

El actor elige un típico café de su barrio para la entrevista con Veintitrés. El bar El Progreso, con sus mesas de madera antigua y con sus parroquianos que forman la postal arquetípica de la porteñidad, es el escenario del encuentro. Al que Capusotto asiste abrigado con un pulovercito similar al que usó la noche de los Martín Fierro.
–¿Vivís hace mucho en Barracas?
–Hace trece años ya. Mis hijas son de Barracas. Yo soy más de zona oeste. Viví en Luro desde los seis años, antes vivía en Castelar, del que tengo un recuerdo muy vago: las calles de tierra, mi casa. En Luro viví de chico, de adolescente y de adulto.

–¿El barrio marca tus elecciones estéticas o ideológicas?
–No. Hay gente de mi generación con una conexión fuerte con el barrio. Para mí, no es una elección a la hora de actuar. En el barrio hay gente garca, que hace negocios, que quiere salvarse y cuya vida gira en torno a la acumulación material. Circulan cosas interesantes y cosas de mierda. Existe una especie de religión que se basa en moverse como pez en el agua en lugares de mierda mientras los demás se ahogan. El barrio es un lugar donde te conectás con gente que tiene su vida y su mundo y, si no te construís a vos mismo, cagaste. Porque el barrio también es un pelotudo que te aconseja cómo cagar a los demás. No es un lugar habitado por seres nobles y duendes que te dicen que vivas como quieras y andes con la ligereza poética de un ave y te conviertas cada tanto en un puma porque estás rodeado de hijos de puta. Te lo pueden decir dos o tres, los que finalmente elegís como amigos.

–Sos un fenómeno que excede lo televisivo, ¿cómo convivís con esa figura?
–Dejo que se apropien de esto que ven. Nunca me consideré un fenómeno: sólo hago las cosas que me salen. Pedro Saborido me manda unas cosas que escribió a las tres de la mañana, las leo, me cago de risa y, finalmente, las ponemos en acción. Eso del fenómeno es una frase que me viene, no es algo que yo exhale. Mucha gente comparte lo que hacemos y son aliados de una idea que no pasa sólo por reírse.

–La masividad e influencia de tu propuesta, ¿implican una responsabilidad?
–La responsabilidad es ser fiel a lo que estoy accionando, nada más que eso. Podés hacer reír a alguien y, siempre que te hacen reír, sos feliz. Esa es una responsabilidad. La otra es que tenemos un modelo de conducta que puede ser observado con cierto respeto. Estar en un medio masivo te puede colocar en una carrera de superación. Sin embargo, este momento es nuestra superación. No quiero llegar a ningún lugar en la televisión, es más, quiero mantener este lugar de autogestión, donde no hay disputa de poderes y donde no se necesita que las ideas sean transformadas para tener más rating. No cambio este lugar y menos con 48 años.

–¿Te ofrecieron ir a otro canal?

–Desde ya. Para la óptica de la televisión, este es un programa vendible, que puede estar en un canal y un horario de mayor difusión. Pero no me interesa, no es nuestra ambición. Este año queremos hacer ocho programas, nuestra cantidad ideal. Estar en un lugar donde nos lo permiten es un privilegio.

–Tus programas excedieron el marco de la televisión. Peter Capusotto explota en YouTube, lo mismo el programa de radio.
–Sí. No sólo eso, Internet te permite llegar a otros países. El otro día me hicieron una nota de un medio de Chile, porque miran el programa por Internet. Su alcance tiene muchos caminos. Nunca tuvimos una preocupación por el rating, porque sabemos que el ciclo tiene mucha circulación y aceptación. No tenemos nada más que hacer, salvo seguir celebrando los encuentros para que este programa siga funcionando.

–Tu humor sorprende por su precisión en los tiempos políticos. Pasó con Bombita y con “Hasta cuándo”. Se podría aventurar que Capusotto y Barcelona son los medios que mejor expresan la realidad política.
–El humor siempre tiene una conexión con los signos de la realidad. Muchos tienen que ver con los comunicadores que hacen la puesta en escena de un mundo real. Metrallean mucho, pero no profundizan los fenómenos. Mirá, lo reafirmé hoy cuando miraba el canal de videos Quiero música en mi idioma. El videograph pasaba noticias policiales, un asesinato en Barracas. Si eso no es reflejo de una ficción construida para que todo el tiempo tengamos la idea de la muerte y la inseguridad en nuestra piel, bueno, a las pruebas me remito.

–¿Cómo actúa el humor frente a eso?
–La tomamos y la destrozamos mediante la parodia. La burla es infranqueable: las cosas de las que te burlás no te pueden contaminar porque hay una lectura previa a destrozarlas, un sustento ideológico. Es como decir: “A mí no me contaminás, no me la vendés”. Otras cosas rozan otros mundos, totalmente desopilantes, que no tienen conexión con los signos de la realidad. En algunos personajes, la realidad se hace más presente, como en ese monstruo, Micky Vainilla, disfrazado de cantante pop y que es, en realidad, un virus que se mete en ciertos lugares para empezar desde allí su plan de exterminio.

–Decís que la parodia puede destruir una concepción ideológica. Bombita es irónico, pero no intenta destrozar a los setentistas.
–Es una mirada sobre algo que tuvo su densidad, su construcción política. Un Palito Ortega montonero está compuesto por dos imágenes antagónicas que nos causaban gracia. Nunca pensamos en la derrota del discurso setentista, vulgarizado en las letras de Palito. Todo lo contrario. Rescatamos esa construcción que terminó en una gran derrota general, el imaginario que representó el retorno de Perón y en lo que devino. Había una gran masa crítica, gente muy valorable y gente de mierda. Y ganaron los malos. Por eso algunos que fueron militantes ven en Bombita una reivindicación personal, porque es un tipo que militó, aunque nosotros no lo hicimos.

–Ese momento político también te marcó.
–Nos rozó porque tuvimos hermanos mayores que militaban. Esa época nos atravesó, aunque en el ’73 yo tenía doce años y Pedro era más chico. Era el momento en que se pensaba que la película podía terminar bien. Perón excedía la simbología del líder político, representaba el regreso de algo vinculado a los sectores populares, a la idea de poder tener una identidad. Se venía de una dictadura, del Mayo Francés, había algo que estaba pugnando por tener presencia.

–¿Siempre te sentiste peronista?
–Sí, el peronismo es casi una expresión emotiva. Te hacés peronista por lo que está enfrente, que tiene una raíz antiperonista. No son nihilistas: a un nihilista yo lo respeto. Pero a lo que está enfrente, nunca lo he respetado. Eso te va empujando. Porque el peronismo es el peronismo y es la idea del peronismo. Es algo que tal vez no fue posible, pero que sobrevoló como posibilidad. En el otro lado, nada, la restauración conservadora, esa cosa espantosa.

–El gobierno rescató símbolos de los ‘70.
–Sí. Y, en un punto y salvando las distancias, se vuelve a repetir la historia. El movimiento peronista excede el kirchnerismo. Uno se pone en sectores antagónicos a la oposición. No hace falta ser muy perspicaz para saber quiénes realizan la construcción contraria al Gobierno para tomar el poder. Son los que permiten que el vicepresidente de la Nación trabaje para la oposición. Y eso que está todo bien con que Cobos sea vicepresidente y tenga posiciones, algo que desde ya nadie de la oposición podría soportar. También es cierto que en toda construcción hay errores, pero en este caso puntual hay ciertos errores que se podrían haber evitado. En lo comunicacional, por ejemplo. Pero, por otro lado, los errores del Gobierno no llevan a que se construya una oposición. Estuvo agazapada desde el primer día esperando el momento de atacar. La sensación, y lo digo con cierto pesimismo y dolor, es que serán los nuevos enemigos de la sociedad. No sólo han tenido injerencia, sino que han sido parte del poder en la Argentina.

–Hay humoristas que difunden las imágenes que plantea la oposición: una Cristina exasperante, preocupada sólo por la ropa, un gobierno casi dictatorial. Se ve en el humor gráfico de Nik en La Nación o en Perfil.
–Que cada uno haga lo que quiera. Nik está en La Nación, qué va a escribir Nik. Estas construcciones generan eco entre la gente y, por otro lado, caen en lo pueril, como cuando dicen que terminaremos como Cuba o Venezuela. Marcan a ese tipo que balbucea cuando habla sobre la inseguridad y le decís: “Imaginate, en Estados Unidos voltearon dos torres y no sé si fueron ellos mismos y mataron a tres mil personas, ¿de qué seguridad me hablás?”. O: “¿Qué seguridad, si mi generación se crió con la dictadura, con Malvinas, con la hiperinflación, con el menemato, con la Alianza, los 35 muertos en la calle y el corralito?”. Nunca hubo seguridad jurídica en nuestro país. Construyen con el lenguaje la sensación de que nunca estuvimos peor que hoy. Es la exasperación de lo más berreta. Es Biolcati hablando de un piquete de blancos con Grondona.

–En la Rural apeló a la Patria 50 veces.
–Un discurso que podría haber sido realizado dos meses antes del ’76. No porque vaya a suceder, sino porque hay una sociedad que empezó a creer que ese discurso es posible. En 2005 a la gente le chupaba un huevo escuchar que Kirchner era soberbio con el periodismo. Entonces se sacralizan signos: el campo es lo bueno y el Gobierno es lo malo. Y para mí los malos son los que más putean contra el Gobierno.

–¿Y Pino Solanas?
–Pino no sé. Lo vi también bastante exacerbado contra el Gobierno y me pareció un poco funcional a ese discurso. El sector donde están Pino o Sabbatella es crítico del kirchnerismo, pero no está montado en la gran jineteada nacional. A Pino lo vi en charlas amenas con Grondona que me provocaron un poco de rechazo. Es un momento emocional. Soy más afín a lugares que están vinculados al oficialismo que a los que no.

–¿Qué pensás de la izquierda?
–Y… si te hacés trosko para sacarte la foto con Biolcati, no te hagás trosko. Vilma Ripoll puso la excusa de que no podían dejarle la calle a la derecha, pero eso devino en la foto con ese tipo. Y no sólo ella, también estuvieron los maoístas, que siempre fueron traidores, desde que apoyaron a López Rega en el gobierno de Isabelita.

–Hubo una izquierda que no apoyó al campo.
–Sí. Son los que acumulan desde la universidad y después no quieren disputar el poder real. Si no querés el poder, hacete nihilista.

–¿Qué pensás acerca de la ruptura del acuerdo entre TyC y la AFA?
–Está muy bien que el fútbol pueda ser visto por todos. Después la oposición plantea otras discusiones: “Ah, ponen plata para el fútbol y no para el hambre”. Y lógico. La plata tiene que ser para la gente que lo necesita. Pero los que declaman eso nunca hicieron políticas abarcativas, no jodamos. Ya la presencia en el fútbol está limitada si sos visitante o si no sos socio. Es accesible sólo si podés pagar. Eso que era compartido desde el más humilde hasta el dueño de una fábrica hoy está reservado al dueño de la fábrica. Si no pagás para mirar fútbol, mejor. Pero claro, detrás están los intereses de ese submundo. Como idea proyectiva me parece maravillosa aunque no sé en qué terminará. En definitiva, que mirar fútbol sea gratis, no está mal en absoluto.

–La medida desató una dura ofensiva contra el Gobierno por parte del Grupo Clarín.
–Desde ya. Esto comenzó hace dos años y no va a parar. Hacen parecer que la confrontación viene de un solo lado y que, del otro, está Biolcati con su vaquita mansa, Biolcati hablando de San Martín y Belgrano. ¡Lo hubiesen sacado a patadas en el culo a San Martín de la Rural!

–Se está presentando la Ley de Medios en el Congreso, ¿qué opinás?
–Es necesaria. Tal vez hubiera sido mejor que se presentara en un momento de menos confrontación. Los sectores de poder plantean un discurso único siempre. Por eso Clarín, que forma parte de ese poder y es un monopolio, se siente atacado. El presidente de TyC dijo que la mejor democracia es que haya que pagar para ver fútbol, eso es capitalismo puro.

–¿Creés que hay un fusilamiento mediático, como denunció Cristina?
–Hay decisiones que perjudican a ciertos intereses. En una confrontación, las partes siempre apuntan a señalarse como víctimas y la población queda rehén en la disputa sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos. Si la Presidenta dice eso es porque está en un conflicto de poder que la roza. Es claro que hay una política de desgaste, verbalizada por la oposición, para que el poder pase de bando. En ese marco, me preocupa mucho más lo que dice Biolcati.

–¿Hay un cambio en el Gobierno desde la derrota electoral?
–Recuperó la iniciativa. Pero lo principal es que la oposición no asume la construcción de un poder proyectivo. Sólo dice que todo está mal. El Gobierno muestra más solidez y potencia mediante acciones concretas como la Ley de Medios o el fútbol. La oposición retrocede pero, ojo, se agazapa para atacar después. La política es conflicto, no es consenso. ¿La democracia el reino del consenso y el debate? ¡Vamos! Se trata de una lucha para ver cuánto cedemos y cuándo volveremos a atacar.

–¿Qué pensás sobre la despenalización del consumo de marihuana?
–Las decisiones que toma un adulto, entre ellas fumar marihuana, son absolutamente personales. Fumar no tiene ninguna vinculación con el delito ni con su demonización. Los sectores que se oponen tienen una visión de la vida macabra, una moralidad sobrecargada y casi estafadora. Plantean que se usan drogas para delinquir, pero ¿qué hacen los custodios de la moral para evitar el delito? Condenan pero no arreglan las dificultades

–Ciertos adolescentes toman al personaje de Micky Vainilla sin la distancia de la ironía y siguen sus dichos al pie de la letra.
–Ah, sí. Pero para eso están los padres que verán el programa con los chicos y les explicarán que Micky es una ironía, algo monstruoso y no reivindicativo del racismo. No me puedo hacer cargo de lo que puedan pensar respecto de un personaje. También Charles Manson mató a doscientas personas porque decía que Lennon le ordenaba matar. Lo que tiene el humor es que, a veces, deja al desnudo la propia miseria y es algo que no nos gusta ver.

–¿Qué ves con tus hijas en la tele?
–Ellas ven cosas ligadas a su mundo infantil. La mayor, que tiene 10 años, empieza a estar más conectada conmigo y a interesarse más en mi propio mundo. Debe estar en una etapa de enamoramiento del papá. La de seis años es totalmente dorada, construye sus castillos de princesa en los rincones de la casa. Tiene un mundo interior muy fuerte, pero todavía no llegó a la etapa en la que escucha muchas voces para formar su voz propia, la que elija y que yo acompañaré hasta el final. Ahora escuchamos música juntos, por ejemplo.

–¿Cómo vive tu familia tu exposición?
–Las nenas lo empiezan a sentir, pero estoy en casa bastante, tengo una presencia interesante en esta etapa. Mi vieja vive, mis dos hermanos murieron, tengo una familia no muy numerosa. Mi vieja está muy contenta, y más con el reconocimiento actual. A los 16 años, yo quería jugar al fútbol y mi viejo me respaldaba, pero también tenía que estudiar porque la posibilidad de jugar dos años y que te lleven a Europa era impensable. Más grande, empecé a estudiar teatro y a frecuentar los lugares que elegí.

–Sos jurado en el Festival de Cine de Diversidad Sexual.
–Lo hago para hacerle la gamba a mi amigo Fabio Zurita, que lo organiza. Tengo interés, claro, en los encuentros sexuales que, en algunos casos, pueden ser muy celebratorios, y en otros, una forma más de la mentira. El sexo está entre las diez cosas más felices de la vida. De todos modos, quiero desmitificar que los hombres la chupan mejor que las mujeres. O al menos, yo prefiero que me la chupe Cameron Díaz a Elton John. La técnica masculina en el sexo oral no es algo que me preocupe. Lo he probado y es pura mitología. Y desde ya no se puede comparar a Cameron Díaz con Elton John y ni siquiera con George Michael.

La obsesión de los conglomerados mediáticos mundiales contra Hugo Chávez

31/08/2009

[Fuente 1] [Fuente 2]

Chávez y las imágenes de prensa

por Pascual Serrano
Chávez y las imágenes de prensa***
Hace unos días analizamos la presencia del presidente venezolano en los titulares (ver ”Chávez y los titulares”), ahora podemos observar el uso -y abuso- de la imagen de Hugo Chávez en las imágenes de la prensa. Estos ejemplos muestran la asociación de su fotografía con elementos negativos de forma engañosa.

En el primer caso tenemos una información del diario El Periódico de Cataluña el 14 de agosto, que recoge un reportaje de la revista Time sobre los líderes políticos peor vestidos. Ya la temática de la revista estadounidense era un ejemplo de frivolidad estableciendo ranking de los gobernantes mejor vestidos y no los que alfabetizan o proporcionan sanidad a sus ciudadanos. Desde la portada de su edición digital, el diario español elabora su propio titular: “Los dictadores encabezan la lista de los políticos peor vestidos” y lo ilustra no con la imagen de Pinochet, Mohamed VI o cualquier emir o monarca del Golfo Pérsico, sino con una fotografía de Hugo Chávez.

Pocos días después, el 27 de agosto, la noticia era que el Parlamento venezolano aprobaba un proyecto de ley para prohibir la fabricación, venta y alquiler de videojuegos o juguetes bélicos. En la portada de la edición digital del diario Público titulan “Chávez, contra los juegos de guerra” y, paradójicamente, colocan un montaje compuesto por una imagen del presidente venezolano apuntando con un fusil de mira telescópica y otra foto adjunta de un muñeco ensangrentado al mismo tamaño que el presidente.

La utilización de una foto de Chávez con fusil al parecer da mucho juego: al día siguiente, El País vuelve a incluirla en un reportaje titulado “Suramérica refuerza sus arsenales”. Lo curioso es que el desencadenante de la noticia es el uso de Estados Unidos de siete bases militares en Colombia y que, como el mismo texto reconoce, ha sido Uribe quien ha destinado 5.500 millones de dólares para Defensa en 2008 y 15.500 Brasil, mientras que Venezuela ha necesitado tres años para comprar armamento por 4.600 millones de euros. Incluso la compra de cien mil fusiles a Rusia que se pone como ejemplo de carrera de armamento de Venezuela fue hace más de tres años, en junio de 2006.

El recurso de incluir una imagen engañosa posee la sutileza de que no parece que sea una mentira explícita pero, sin embargo, su impacto es mayor que un dato o una afirmación falsa en el texto porque son las imágenes junto con los titulares lo primero que aprecia el lector, y en muchos casos lo único porque la noticia no se lee. En estos dos ejemplos es evidente que no se trata de interpretaciones causales, sino premeditadas e intencionadas. Huelga decir que si éste es el uso que se da a las imágenes en la prensa escrita, las posibilidades de manipulación en televisión ya son infinitas.

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Los medios convocan una manifestación mundial contra Chávez

Los medios convocan una manifestación mundial contra Chávez***

Durante mucho tiempo las manifestaciones y movilizaciones las convocaban las organizaciones sociales. Su éxito dependía del apoyo que tuviese la temática que las generara, de la capacidad organizativa de los colectivos y… de la cobertura que le dieran los medios de comunicación a su convocatoria. La mayoría de las movilizaciones, como es lógico, son contra el poder establecido y como este poder suele tener buenas relaciones con los grandes medios de comunicación, la cobertura informativa siempre es a posteriori del evento, nunca antes para evitar producir el efecto de convocatoria y, sin pretenderlo, ayudar a difundir la movilización. La mayoría de los ciudadanos sabemos a través de los medios de la existencia de una manifestación, en el mejor de los casos, al día siguiente cuando protagoniza los informativos. Raramente leemos u oímos titulares del tipo “Mañana a las siete de la tarde hay convocada una manifestación en la plaza X contra el proyecto de ley Y”, lo habitual es que nos llegue “Ayer X personas se manifestaron contra el proyecto de ley Y”.

Por otro lado, en los tiempos actuales, Internet, y en especial las redes sociales como Facebook o Twitter, están intentado crear un formato organizativo ciudadano donde las tradicionales asociaciones no existen o no tienen suficiente apoyo. Un ejemplo de ello es la convocatoria para el mes de septiembre desde estas redes a una manifestación mundial contra Chávez. La estructura organizativa ciudadana de la que se parte es mínima, apenas cinco o seis personas que crean un grupo en Facebook, no existen colectivos sociales, ni sindicatos, ni partidos políticos detrás. Aparentemente tampoco gobiernos ni dinero. Incluso se permiten afirmar que su objetivo “no es realizar una marcha con tendencias políticas, ni contra algún partido político. Sólo tiene un sentido civil”. Como si la política no fuese civil y una marcha contra un presidente fuese algo apolítico. De modo que el éxito dependerá ahora básicamente de los medios de comunicación y de la cobertura que le den a la convocatoria. Ese grado de cobertura nos servirá también para saber qué nivel de adhesión o rechazo tiene la movilización entre los grupos de poder que controlan y operan en los medios de comunicación. He aquí que, mientras -como dijimos antes- pocas veces los medios tienen en su agenda informativa anunciar manifestaciones y movilizaciones, ahora descubrimos todo un despliegue de cobertura en la prensa para anunciar la manifestación mundial contra Chávez.

Todas las agencias lo difunden. Efe: Usuarios de Facebook de varios países secundarán la marcha, Afp: Convocan en internet una manifestación mundial contra Hugo Chávez , Ap: Grupo colombiano convoca concentraciones en contra de Chávez , Europa Press: Jóvenes colombianos convocan para el 4 de septiembre una marcha ,

Por supuesto toda la gran prensa colombiana. El Tiempo: Convocan en Facebook gran marcha mundial contra Hugo Chávez para , RCN: Jóvenes colombianos convocan por Facebook una marcha mundial , Caracol Radio: Convocan por Facebook y Twitter marcha mundial contra de Hugo , El País de Colombia: Convocan marcha mundial contra Chávez en Facebook. Sin descuidar los medios regionales que trasladan a su propio entorno la convocatoria: En Pereira también saldrán a marchar en contra de Chávez (LaTarde.com).‎

Y medios de toda América Latina. Argentina: Un grupo de opositores colombianos del presidente venezolano, Hugo Chávez, promueve en Facebook y Twitter una marcha mundial contra el mandatario. (La Nación). En Honduras, que mientras el pueblo sufre un golpe de Estado y es reprimido, sus medios llaman a manifestarse contra el presidente de otro país: Realizarán marcha mundial contra Chávez (La Prensa), ¡Chávez, ya no más! (El Heraldo).

No podían faltar a la cita los medios españoles: Convocan desde Colombia una «marcha mundial» contra Chávez (ABC). Algunos incluso ya dan por hecho que será una gran marcha sin ni siquiera molestarse en entrecomillar el calificativo para al menos indicar que es sólo la cita textual de los convocantes Convocan por el Facebook a una gran marcha mundial contra Hugo Chávez (Ser).

Muchas partidarios de Chávez señalan a Facebook como el origen de la agresión y recuerdan sus oscuros orígenes en entornos cercanos al gobierno estadounidense, pero Facebook es sólo una herramienta más de la operación. Lo que es indiscutible es que estamos ante una convocatoria de los medios de comunicación. Una vez más ellos han abandonado su papel de informar para encabezar una cruzada política contra un gobernante legítimo. Los cincos tipos que aparecen en Facebook como organizadores del grupo son simples testaferros de una operación mediática de combate, como lo fueron los que encabezaron las marchas contra Chávez aquel 11 de abril de 2002 sin saber que estaban siendo arrojados a un golpe de Estado.

Detrás de esta supuesta movilización contra Chávez, como en tantas anteriores, sólo hay rotativas, decibelios, cámaras de televisión y mucho, mucho dinero. Los pueblos, y en especial el venezolano, demostrarán que ellos son mucho más que eso.

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